Kermés o quermés: Verbena, fiesta, pachanga popular y benéfica.
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26 jul. 2011

Ayer no me quisiste explicar en twitter y me dijiste que te preguntara aquí. no me quisite explicar por qué dijiste que "Verdaderamente no me caen bien los bebés. Hasta que hablan no dejo de verlos como objeto de estudio para conducta animal" me explicas?

Fue un tuit polémico que tuvo, en efecto, respuestas muy polarizadas. Los que concordaron y los que discreparon o hasta les pareció horrible de mi parte. Pero es un planteamiento muy complejo y difícil de explicar en fragmentos de 140 caracteres; gracias por preguntar aquí: así puedo dar una explicación más elaborada.
Lo primero es que los niños pequeños, antes de que son capaces de hablar, nunca me han gustado, salvo 3 contadísimas excepciones. Me desagradan esas criaturas lloronas, demandantes y a la vez tan dependientes.
Freud los definió como "polimorfos perversos". Esto implica que están ellos al centro del mundo, sin importarles los demás que estamos para doblegarnos a su voluntad, de todas las maneras posibles.
Y, encima, hay que adivinar qué quieren, cosa que a mí me molesta sobremanera. Así que yo no puedo establecer una relación afectiva positiva con ellos, nomás no me caen. Lo que no implica un juicio sobre los niños, sino sobre mi relación con ellos.
Ese proceso de estar adivinando es, precisamente, el que se sigue cuando uno hace observaciones de conducta animal: los animales no humanos, lo mismo que las larvas del animal humano, son cajas negras, cuyo contenido (el pensamiento) debe ser deducido, adivinado. De ahí la relación con la conducta animal.
Este planteamiento pone en evidencia una paradoja. En nuestra cultura se establece una diferencia esencial entre seres humanos y animales, como si los seres humanos no perteneciéramos a la categoría biológica de los animales y fueramos "especiales": nos seguimos creyendo, narcisitamente, el centro de la creación. Así que la molestia que causa comparar a los niños con los animales lo que pone en evidencia es ese prejuicio y ese narcisismo de quienes consideran insultante "rebajar" a los humanos a animales.
Pero hay también hay evidencias por parte del estudio de la conducta animal: estos estudios no han mostrado ninguna diferencia esencial entre los animales humanos y los no humanos. Como dijo Darwin, son diferencias de grado, no de clase.
La única característica que, hasta ahora, no se ha encontrado en ningún otro animal en la naturaleza es el lenguaje, concretamente lo que los lingüistas llaman "doble articulación". Es decir, los seres humanos somos los únicos que hablamos (y practicamos la lectoescritura), si hay alguna esencia de lo humano "no animal" sería precisamente este "lenguajear", como lo bautizó Humberto Maturana. Y aquí la contradicción: nos separamos esencialmente de los inferiores animales por el lenguajear pero consideramos indignante asociar a los animales humanos no-lenguajeantes a las demás criaturas no-lenguajeantes. Es un planteamiento absurdo e irracional. Telenovelero.
Así que los bebés que aún no forman parte del lenguajeo no son parte de la sociedad. Y, en efecto, no lo son: no producen, no intercambian, no aportan, no elaboran, no se comunican como el resto, como la sociedad. Y no nos podemos relacionar con ellos como con los demás humanos. No nos dicen: nos chillan, nos gritan, nos patalean.
Son como una "caja negra" cuyo interior (el pensamiento) no conocemos. Y no lo podemos conocer de primera mano, a través del lenguaje.
Así que tenemos que aplicarles las mismas estrategias básicas en que se cimentan los estudios de esas cajas negras: la etología o "conducta animal" (aunque ahí se hace de manera sistemática y no por "intuición"). A los bebés los entendemos e interpretamos de la misma manera que a los bonobos o los perros, pero en nuestra cultura los consideramos "superiores" porque tienen los mismos cromosomas que nosotros.
Yo no los considero superiores. Ni tampoco me parece insultante aunarlos con los animales, a los que no considero inferiores, ni una comparación negativa. Finalmente, los humanos también somos animales, con nuestras propias formas de lenguajear.

Así que no. No fue un chiste simple ni un sarcasmo insultante sin fundamento. Ni una ironía con malas tripas. Era un planteamiento muy complejo que muy pocos lectores dieron señales de haber entendido. Ni modo. :(

Pregunten lo que quieran. Ya sabré qué contesto. ;)

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